Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Este fin de semana ha sido bastante contundente y lleno de momentos para reflexionar. Muchos de los temas hacen “chirriar” mis engranajes y requieren un importante aporte de “3en1” para ir facilitando el movimiento.
Algunas de las ideas que voy a comentar a continuación quizás no gusten a todo el mundo. Las que te resulten más molestas o chocantes, son quizás las más importantes para ti. Esas son las que están aquí para ti.
La razón o estar en lo cierto es algo que dejaremos en este caso para otros. Un viejo sabio decía que “En la vida puedes tener razón o ser feliz”.
¿Qué quieres tu hacer?
¡Si la vida no te va bien, es tu responsabilidad!
El día más provechoso de tu vida es el día en el que asumes que tus problemas son los tuyos. Dejas entonces de culpar a tus padres, al gobierno, al entorno o a la mala suerte. Te enfocas entonces en tomar control de tu destino. Vives hoy el resultado de las decisiones tomadas ayer, y tu futuro depende de las decisiones que tomes hoy. Deja de quejarte, no te aporta nada.
¡Si luchas contra la idea de que “el dinero no hace la felicidad”, estas equivocado!
Esta frase proviene de un planteamiento conformista. La felicidad puede encontrarse de múltiples maneras y cada uno tiene puede elaborarla con su propia receta. Lo cierto es que para la mayoría de las situaciones, la salud, la amistad, el amor, la contribución son componentes fundamentales de estas recetas. Y el dinero es parte de estos elementos base. Cuando pasas tus noches en vela porque no puedes pagar tus facturas o deudas, difícilmente puedes encontrarte en el camino de la felicidad. En cambio si tienes el dinero suficiente puedes aportar a tu familia, aportar a tu sociedad y eso si ayuda a tu felicidad.
¡Si un día tienes problemas económicos es que no estás aportando suficiente a la sociedad!
El dinero que ingresas es una medida del valor que estas aportando a la sociedad. Si no consigues los ingresos que esperas, quizás no estás siendo lo útil que tú piensas.
¡Lo que tú seas, depende de con quién te relaciones!
Si escuchas, y te relacionas con perdedores, incrementas tus probabilidades de ser tu también un perdedor. Nuestro entorno influye sustancialmente en lo que somos. Si deseas tener éxito, estar motivado, tener proyectos relaciónate con personas con ese perfil. Si te relacionas solo con personas “realistas” que critican cualquier cosa y se quejan constantemente estarás sometiendo tu confianza a una dura prueba. Solo puedes esperar aportarles tú y transmitirles tu fuerza cuando estés sólidamente “construido”. Si te encuentras débil o perdido, evítalos si no quieres caer más bajo.
¡Si ves mucho la televisión y lees demasiados periódicos, nunca conseguirás tus sueños!
Dicen que vemos una media de 27 horas de TV semanales y dedicamos más de 30 minutos leyendo periódicos. Todo este tiempo podría ser utilizado para construir tus sueños, hacer ejercicio o dedicar tiempo a tu familia. La falta de tiempo es la excusa más habitual cuando no se consigue lo que se desea. No hablemos de la calidad de la información recibida. ¿Si no das de comer basura a tu cuerpo, porque eres tan poco selectivo con lo que das de comer a tu cerebro?
¡Si estas esperando que alguien venga a motivarte, puede que esperes toda tu vida!
Acepta que eres responsable de tu propia motivación. El éxito nace en tu interior y no necesitas nadie para conseguir esa energía. Habla positivamente, escribe tus éxitos diarios, disfruta de lo que haces bien. Aprender a ser positivo es tu mejor motivación.
¡Si prestas mucha importancia a las opiniones de los demás no iras muy lejos!
Dicen que la flecha atraviesa el cuerpo, pero que la crítica atraviesa el alma. Agradece la crítica puesto que demuestra que estás haciendo algo de interés para el que te critica. Aprovecha sus comentarios para aprender y mejorar. ¡El único modo de escapar a la crítica es de no hacer nada, no decir nada y no ser nada!
¡Si un día piensas que “ya lo sabías”, es que “todavía sabes poco”!
Las personas con éxito, buscan siempre mejorar. No se quedan a dormirse en los laureles. Piden ayuda, se apoyan en otras personas para seguir progresando y mejorando.
Si como la mayoría de las personas, tus padres (o entorno social) no te transmitieron estas ideas es que probablemente ellos tampoco las conocieran, y su vida fuese también marcada por ello.
Ahora que tu las conoces, pon en marcha acciones para aprovecharlas, y sobre todo, no olvides de compartir estas ideas con tus hijos y personas de tu influencia, puede que les ayudes a avanzar más rápidamente en su futuro y en algunos casos incluso superarán lo que tu no te crees.
Mostrando entradas con la etiqueta compromiso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta compromiso. Mostrar todas las entradas
miércoles, 4 de mayo de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
¿ASUMES TU RESPONSABILIDAD?
Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Estoy leyendo unos libros sobre el concepto de la salud en china siguiendo los preceptos filosóficos (o científicos) del TAO. Es sorprendente cuan opuesto puede ser el enfoque de occidente respecto a oriente. En particular una cita me resultó muy ilustradora: “Los mosquitos ponen sus huevos en las aguas corrompidas, pero no son la causa de que las aguas se corrompan”.
En occidente los enfoques científicos basados en la teoría de los gérmenes de Luis Pasteur nos han llevado a quedarnos con la idea de que estos son los causantes de nuestra enfermedad y nuestro planteamiento curativo pasa por eliminarlos con todo tipo de sustancias “medicinales”.
¿Quién se plantea que los gérmenes no aparecerían si el sustrato fuese sano y
¿Qué pasaría si tomase la responsabilidad de mantenerse sano (hábitos, alimentación, respiración, ejercicio, etc)?
Parece ser mucho más cómodo asumir que la culpa de la enfermedad la tiene el entorno y que la clave de nuestra recuperación la tiene el médico y el vademécum.
Generalmente cuidar de nuestra salud con nuestros propios recursos exige esfuerzos personales que pueden quedar fuera de lo que estamos dispuestos a dar.
¿Cuántas veces querrías alcanzar tu objetivo pero algo te lo impide?
Las cosas van mal en mi salud
La culpa la tiene el clima, mucho calor, mucho frio, mucha humedad..
La culpa la tiene el sistema sanitario y sus médicos que no nos recetan los medicamentos que solicitamos.
Las cosas van mal en mi trabajo
La culpa es de mi jefe que es un incompetente.
La culpa es del compañero trepa que me impide desarrollarme.
La culpa es de los accionistas que solo desean ganar dinero.
Las cosas van mal en mi pareja.
La culpa es de mi pareja que no me comprende.
La culpa es de mi suegra que impide una correcta comunicación.
La culpa es de mi educación.
Las cosas van mal en mi cabeza
La culpa es del tiempo, nuboso, gris, etc..
La culpa es del mundo que me rodea y no me acepta.
La culpa es del destino o de la mala suerte.
¿Cuál es tu responsabilidad en todas estas situaciones?
Mientras no asumas tu responsabilidad, dejarás tus posibilidades de solución en manos de los demás o del universo.
No te pondrás a funcionar porque en lugar de buscar tus opciones estarás esperando que te las den otros.
Estoy leyendo unos libros sobre el concepto de la salud en china siguiendo los preceptos filosóficos (o científicos) del TAO. Es sorprendente cuan opuesto puede ser el enfoque de occidente respecto a oriente. En particular una cita me resultó muy ilustradora: “Los mosquitos ponen sus huevos en las aguas corrompidas, pero no son la causa de que las aguas se corrompan”.
En occidente los enfoques científicos basados en la teoría de los gérmenes de Luis Pasteur nos han llevado a quedarnos con la idea de que estos son los causantes de nuestra enfermedad y nuestro planteamiento curativo pasa por eliminarlos con todo tipo de sustancias “medicinales”.
¿Quién se plantea que los gérmenes no aparecerían si el sustrato fuese sano y
¿Qué pasaría si tomase la responsabilidad de mantenerse sano (hábitos, alimentación, respiración, ejercicio, etc)?
Parece ser mucho más cómodo asumir que la culpa de la enfermedad la tiene el entorno y que la clave de nuestra recuperación la tiene el médico y el vademécum.
Generalmente cuidar de nuestra salud con nuestros propios recursos exige esfuerzos personales que pueden quedar fuera de lo que estamos dispuestos a dar.
¿Cuántas veces querrías alcanzar tu objetivo pero algo te lo impide?
Las cosas van mal en mi salud
La culpa la tiene el clima, mucho calor, mucho frio, mucha humedad..
La culpa la tiene el sistema sanitario y sus médicos que no nos recetan los medicamentos que solicitamos.
Las cosas van mal en mi trabajo
La culpa es de mi jefe que es un incompetente.
La culpa es del compañero trepa que me impide desarrollarme.
La culpa es de los accionistas que solo desean ganar dinero.
Las cosas van mal en mi pareja.
La culpa es de mi pareja que no me comprende.
La culpa es de mi suegra que impide una correcta comunicación.
La culpa es de mi educación.
Las cosas van mal en mi cabeza
La culpa es del tiempo, nuboso, gris, etc..
La culpa es del mundo que me rodea y no me acepta.
La culpa es del destino o de la mala suerte.
¿Cuál es tu responsabilidad en todas estas situaciones?
Mientras no asumas tu responsabilidad, dejarás tus posibilidades de solución en manos de los demás o del universo.
No te pondrás a funcionar porque en lugar de buscar tus opciones estarás esperando que te las den otros.
Etiquetas:
ayuda,
coaching,
compromiso,
Creatividad,
crisis,
hábitos,
motivación,
Responsabilidad
martes, 5 de abril de 2011
DESEAR O CONSEGUIR: ¿QUE TE HACE MAS FELIZ?
Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Es habitual que nos preguntemos por la llave de la felicidad.
¿Que necesitas para ser feliz?
Seguramente aparecerán numerosos factores en consideración. En particular vivir de acuerdo a tus valores los más importantes.
Si piensas un poco más, te darás cuenta que lo que te ayuda también a ser feliz es tener objetivos, sueños o proyectos para realizar.
Earl Nightingale (un conferenciante especialista en motivación) decía que “el éxito es la realización progresiva de un propósito digno”. Parece que el éxito no es el mismo si se consigue “de golpe” o “progresivamente”.
¿Cuándo estas más contento, cuando has conseguido algo o mientras intentas conseguirlo?
Seguramente existen cosas que es mejor tener que estar deseando y que conviene apreciar adecuadamente. Nuestra salud, nuestra familia, los amigos, nuestra vivienda, etc.. forman parte de nuestra felicidad diaria y tenemos tendencia a olvidarnos de ellas, y solo recordarlas cuando nos faltan.
Entonces es cuando volvemos a valorarlas.
La experiencia de los alpinistas puede ser instructiva. No es la llegada a la cima lo que más les satisface, sino la preparación y el viaje en si mismo, la experiencia que les mueve. Es conseguir atravesar múltiples pruebas para llegar, lo que genera el sentimiento de satisfacción. Una vez en la cima, admiran el paisaje, se hacen la foto y bajan pensando pensando en el próximo reto. Planificar otra expedición es lo que les mantiene en movimiento.
Imaginate tus vacaciones en la playa. ¿Cuando estas más feliz, más excitado y con más energías?¿Cuando tienes los pies en la arena, una semana después enseñando las fotos a los amigos, o un mes antes o un día antes o unas horas antes cuando estás esperando el avión para marcharte?
Quizás pienses ahora que la felicidad no te la da “tener” sino saber que “vas a tener”, no te la da "lo que consigues”, sino “como lo consigues”.
Por eso la próxima vez que vuelvas de viaje, comenzarás a planificar tu próxima actividad o salida. Aunque falten unos meses, unos años. La ilusión de esos proyectos inyectará energía y motivación a tu vida.
Tener sueños, objetivos, desear alcanzar tus metas, es LA motivación que te da el para qué de cada día.
Si no tienes el tuyo, ya sabes lo que tienes que hacer..
Es habitual que nos preguntemos por la llave de la felicidad.
¿Que necesitas para ser feliz?
Seguramente aparecerán numerosos factores en consideración. En particular vivir de acuerdo a tus valores los más importantes.
Si piensas un poco más, te darás cuenta que lo que te ayuda también a ser feliz es tener objetivos, sueños o proyectos para realizar.
Earl Nightingale (un conferenciante especialista en motivación) decía que “el éxito es la realización progresiva de un propósito digno”. Parece que el éxito no es el mismo si se consigue “de golpe” o “progresivamente”.
¿Cuándo estas más contento, cuando has conseguido algo o mientras intentas conseguirlo?
Seguramente existen cosas que es mejor tener que estar deseando y que conviene apreciar adecuadamente. Nuestra salud, nuestra familia, los amigos, nuestra vivienda, etc.. forman parte de nuestra felicidad diaria y tenemos tendencia a olvidarnos de ellas, y solo recordarlas cuando nos faltan.
Entonces es cuando volvemos a valorarlas.
La experiencia de los alpinistas puede ser instructiva. No es la llegada a la cima lo que más les satisface, sino la preparación y el viaje en si mismo, la experiencia que les mueve. Es conseguir atravesar múltiples pruebas para llegar, lo que genera el sentimiento de satisfacción. Una vez en la cima, admiran el paisaje, se hacen la foto y bajan pensando pensando en el próximo reto. Planificar otra expedición es lo que les mantiene en movimiento.
Imaginate tus vacaciones en la playa. ¿Cuando estas más feliz, más excitado y con más energías?¿Cuando tienes los pies en la arena, una semana después enseñando las fotos a los amigos, o un mes antes o un día antes o unas horas antes cuando estás esperando el avión para marcharte?
Quizás pienses ahora que la felicidad no te la da “tener” sino saber que “vas a tener”, no te la da "lo que consigues”, sino “como lo consigues”.
Por eso la próxima vez que vuelvas de viaje, comenzarás a planificar tu próxima actividad o salida. Aunque falten unos meses, unos años. La ilusión de esos proyectos inyectará energía y motivación a tu vida.
Tener sueños, objetivos, desear alcanzar tus metas, es LA motivación que te da el para qué de cada día.
Si no tienes el tuyo, ya sabes lo que tienes que hacer..
Etiquetas:
Agradecer,
autenticidad,
ayuda,
compromiso,
creencias,
Familia,
motivación,
Pedir,
Sueños
jueves, 3 de febrero de 2011
¿TRABAJAS EN EQUIPO?
Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Por unos momentos ponte en el lugar de algunos de los entrenadores de la liga (Mourinho, Guardiola o cualquier otro).
(Las féminas pueden elegir entrenadoras si lo desean..)
Imagínate el reto de conseguir ganar el mayor número de copas y premios posibles.
¿Y cómo vas a conseguirlo?
Seguramente trabajarás en algunas de las siguientes vías:
- Contratarás a los mejores en cada posición del equipo
- Conseguirás la mayor integración posible entre todos los miembros del equipo
- Buscarás las claves de motivación de cada uno y actuarás para que estén al máximo nivel.
- Abordarás cada partido como si fuera el único
Aunque otros sean las estrellas del campo, de tu trabajo depende que el equipo salga victorioso y consigáis vuestro objetivo.
Ahora vuelve a aquí y ahora. Abandona el mundo de los campeones dorados y millonarios.
Vuelve a ser tu mismo. Examina tu “dream team” para ganar ese partido que llamamos “La Vida”.
Escribe en un papel, todas las personas con las que te relacionas todos los días y todas las semanas.
Pueden ser de tu familia, del trabajo o compañeros de una asociación en la que participas.
Con un poco de imaginación, incluye también tus personajes internos (Tu papel de padre, esposo, ingeniero, creyente, etc)
Incluye las que te caen bien y también aquellas que no te gustan. Ellas también forman parte de tu equipo.
Ahora puntúalas de 0 a 10 según sientas que cumplen con su posición en el equipo.
¿Cómo interaccionas con ellas?
¿Disfrutáis interactuando?
¿Crees que consigues lo máximo de esta relación?
¿Están motivadas?
¿Quién potencia el equipo, y quien lo lastra e impide que se supere?
Según gestiones tu equipo, así conseguirás resultados en tu vida.
¿Tienes la estrategia adecuada para tu objetivo?
Si no consigues tu objetivo, probablemente no estés siguiendo la estrategia adecuada, no estés comunicando lo que deseas o tu equipo no está motivado por ello.
Antes de pensar en cambiar los miembros del equipo, piensa en lo que puedes hacer como entrenador.
Finalmente, si quieres cambiar tu vida, si quieres cambiar de estrategia, si quieres jugar en otra liga… Posiblemente tengas que cambiar de equipo pues puede ser difícil reconvertir un equipo de ajedrez a un equipo de lucha libre ;-)
Y recuerda siempre, que lo que puede conseguir un equipo, no lo puede conseguir uno solo.
Por unos momentos ponte en el lugar de algunos de los entrenadores de la liga (Mourinho, Guardiola o cualquier otro).
(Las féminas pueden elegir entrenadoras si lo desean..)
Imagínate el reto de conseguir ganar el mayor número de copas y premios posibles.
¿Y cómo vas a conseguirlo?
Seguramente trabajarás en algunas de las siguientes vías:
- Contratarás a los mejores en cada posición del equipo
- Conseguirás la mayor integración posible entre todos los miembros del equipo
- Buscarás las claves de motivación de cada uno y actuarás para que estén al máximo nivel.
- Abordarás cada partido como si fuera el único
Aunque otros sean las estrellas del campo, de tu trabajo depende que el equipo salga victorioso y consigáis vuestro objetivo.
Ahora vuelve a aquí y ahora. Abandona el mundo de los campeones dorados y millonarios.
Vuelve a ser tu mismo. Examina tu “dream team” para ganar ese partido que llamamos “La Vida”.
Escribe en un papel, todas las personas con las que te relacionas todos los días y todas las semanas.
Pueden ser de tu familia, del trabajo o compañeros de una asociación en la que participas.
Con un poco de imaginación, incluye también tus personajes internos (Tu papel de padre, esposo, ingeniero, creyente, etc)
Incluye las que te caen bien y también aquellas que no te gustan. Ellas también forman parte de tu equipo.
Ahora puntúalas de 0 a 10 según sientas que cumplen con su posición en el equipo.
¿Cómo interaccionas con ellas?
¿Disfrutáis interactuando?
¿Crees que consigues lo máximo de esta relación?
¿Están motivadas?
¿Quién potencia el equipo, y quien lo lastra e impide que se supere?
Según gestiones tu equipo, así conseguirás resultados en tu vida.
¿Tienes la estrategia adecuada para tu objetivo?
Si no consigues tu objetivo, probablemente no estés siguiendo la estrategia adecuada, no estés comunicando lo que deseas o tu equipo no está motivado por ello.
Antes de pensar en cambiar los miembros del equipo, piensa en lo que puedes hacer como entrenador.
Finalmente, si quieres cambiar tu vida, si quieres cambiar de estrategia, si quieres jugar en otra liga… Posiblemente tengas que cambiar de equipo pues puede ser difícil reconvertir un equipo de ajedrez a un equipo de lucha libre ;-)
Y recuerda siempre, que lo que puede conseguir un equipo, no lo puede conseguir uno solo.
Etiquetas:
ayuda,
compromiso,
Entrenar,
motivación,
Responsabilidad,
salud,
trabajo
lunes, 24 de enero de 2011
¿PRACTICAS LO SUFICIENTE?
Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Cuando practicas un deporte cualquiera…
¿Entrenas antes de competir?
¿Cuánto tiempo has pasado a prepararte para cada oportunidad?
Probablemente la mayoría de las personas respondamos tristemente: “No el suficiente”
Si tu objetivo, además de disfrutar de lo que haces, es ser excelente en tu afición, deporte o negocio, no podrás conformarte con tus potencial “innato”, tendrás que entrenar y mucho. Eso es lo que han entendido todos los campeones.
Sabes que...
A menudo nos escudamos en la falta de tiempo para no practicar o calentar.
¿No será más bien una falta de compromiso, de disciplina o de organización?
Y eso que todos conocemos la regla: “Para ganar más, hay que practicar más”
Recuerdas la última vez que hablaste en público… ¿Cuántos minutos, horas dedicaste a prepararte?
Los oradores profesionales te dirán que por cada hora de presentación, necesitas al menos 7 horas de preparación.
¿Si eres estudiante, estarás suficientemente preparado en tu próximo examen?
¿Si eres empleado, como habrás preparado tu próxima entrevista laboral?
¿Si eres empresario, como prepararás tu liderazgo?
¿Si eres padre, estarás suficientemente preparado en la próxima rabieta de tu niño en el supermercado?
Recuerda que si quieres resultados Extra-ordinarios, tienes que hacer esfuerzos también extra-ordinarios.
Tu potencial está ahí “a su aire”, hace falta mucha dedicación para dominar ese dragón.
Solo depende de tí y el premio es fantástico.
Cuando practicas un deporte cualquiera…
¿Entrenas antes de competir?
¿Cuánto tiempo has pasado a prepararte para cada oportunidad?
Probablemente la mayoría de las personas respondamos tristemente: “No el suficiente”
Si tu objetivo, además de disfrutar de lo que haces, es ser excelente en tu afición, deporte o negocio, no podrás conformarte con tus potencial “innato”, tendrás que entrenar y mucho. Eso es lo que han entendido todos los campeones.
Sabes que...
- Un futbolista que no calienta sus músculos, practicando unas horas antes del partido, asume mucho más riesgo y los accidentes son mucho más graves.
- Un cantante que no realice adecuadamente sus ejercicios vocales, puede dañar sus cuerdas vocales en un momento de esfuerzo.
- Un estudiante que no preparó su mente para el estrés del examen, puede quedarse en blanco el día más importante.
A menudo nos escudamos en la falta de tiempo para no practicar o calentar.
¿No será más bien una falta de compromiso, de disciplina o de organización?
Y eso que todos conocemos la regla: “Para ganar más, hay que practicar más”
Recuerdas la última vez que hablaste en público… ¿Cuántos minutos, horas dedicaste a prepararte?
Los oradores profesionales te dirán que por cada hora de presentación, necesitas al menos 7 horas de preparación.
¿Si eres estudiante, estarás suficientemente preparado en tu próximo examen?
¿Si eres empleado, como habrás preparado tu próxima entrevista laboral?
¿Si eres empresario, como prepararás tu liderazgo?
¿Si eres padre, estarás suficientemente preparado en la próxima rabieta de tu niño en el supermercado?
Recuerda que si quieres resultados Extra-ordinarios, tienes que hacer esfuerzos también extra-ordinarios.
Tu potencial está ahí “a su aire”, hace falta mucha dedicación para dominar ese dragón.
Solo depende de tí y el premio es fantástico.
Etiquetas:
compromiso,
desarrollo,
energía,
Entrenar,
formación,
motivación
domingo, 9 de enero de 2011
¿COMO TE VENDES?
Bueno, ya se han acabado las Navidades. Todo el mundo de vuelta a sus tareas habituales y seguramente, muchos con nuevos compromisos.
Es muy probable que estos compromisos tengan que ver con “venderte”. Ya sea si buscas trabajo, si tienes que conseguir clientes, o si quieres encontrar pareja… en todos los casos tendrás que superar el escollo de la primera impresión antes de poder tan siquiera contar las bondades de tu persona o producto.
De la misma forma que las personas pueden juzgar un libro en base a su portada, también suelen hacerlo con las personas.
¿Cuánto tiempo crees que se necesita para que alguien se haga una opinión sobre un desconocido?....
No más de 5 segundos
Antes de ser escuchado, eres visto.
¿Qué transmite tu salud?
Se ha comprobado que las personas que aparentan un estado saludable transmiten más confianza. Un exceso de peso, demasiada delgadez, o una imagen enfermiza predisponen adversamente las personas.
Una salud descuidada puede ser considerada como una falta de disciplina o compromiso.
Cuídate, has ejercicio, valora tu salud y cuídala. Además de ayudarte en negocios, es la base para todos los compromisos.
¿Tienes miedo al uniforme?
El estilo que te vistes refleja cómo quieres ser percibido, y de ello resultará el modo en que te tratarán.
Fíjate por lo tanto como te vistes en base a tus objetivos. Ropas clásicas con colores neutros (azul marino, gris, o negro) si deseas ser discreto y dar una imagen formal y neutra. Ropas especiales, con colores y formas distintas si deseas arriesgar y mostrar tu diferencia desde el principio. Los accesorios (pañuelos, joyas, corbatas, etc…) pueden dar el toque distintivo para los más clásicos.
Si trabajas en un comercio al público es conveniente llevar ropas que permitan identificarte fácilmente. Estar fácilmente localizable y llevar un distintivo con tu nombre visible facilita el trato con el cliente.
¿Te interesa diferenciarte?
En una sociedad plural como la nuestra, nos encontramos con múltiples opciones para afirmar nuestra diferencia e independencia o, al contrario, nuestra pertenecía a grupos sociales. Aquí más que en la ropa, es importante decidir que queremos transmitir a nuestro interlocutor, y si nos merece la pena asumir el riesgo de la diferencia contra la neutralidad más formal.
Ten en cuenta que tu interlocutor puede interpretar tus signos diferenciadores de modo muy distinto a como tu lo deseas.
¿Apuestas por la limpieza?
La limpieza y el orden suelen ir emparentados. Fíjate cuando decidas contactar por primera vez con alguien en tus manos y uñas para que vayan limpias y cortadas adecuadamente. Cuidado con los restos de comida en tu boca, en los labios o sobre la ropa.
La limpieza y organización de tu bolso, maletín, o automóvil también puede decir mucho sobre ti.
¿Sabes cómo hueles?
El primer sentido del ser humano es el olfato. Dicen los expertos que es el que se asocia con los recuerdos más infantiles. Muchas veces, casi inconscientemente, marca una relación como agradable o desagradable.
El olor a tabaco o a alcohol, además de ser mala referencia para la salud, puede repeler automáticamente algunos interlocutores. Otros elementos mucho más sanos como la cebolla o el ajo también son a proscribir en caso de reunión o cita a ciegas.
¿Sonríes a menudo?
Las personas con sonrisa natural, cálida y sincera siempre son bien aceptados. Unos ojos que brillan con la sonrisa inspiran confianza y el buen humor transmite energía positiva. La sonrisa no cuesta nada, solo dura un instante pero puede recordarse toda una vida.
Si te levantas y no deseas sonreír… mejor quédate en casa.
¿Qué piensas de tu mirada?
Dicen que “la mirada es el espejo del alma”. Cuando no miras francamente a los ojos tu interlocutor percibe enseguida “esconde algo”, “no tiene confianza en sí”, “no es trigo limpio”.
Mira tú interlocutor a los ojos para que pueda ver tu alma y si crees que no está muy limpia, es el momento de darle un repaso.
Por cierto, si miras a los ojos, tú también tendrás la oportunidad de calibrar la otra parte y puede que te ayude mucho a encontrar el cliente que merece tu atención.
¿Eres consciente de tu postura y de tus acciones?
Una persona con el mentón alto y la espalda recta transmite mayor confianza que alguien con el mentón bajo y la espalda curvada que da la sensación de llevar el peso del mundo sobre sus hombros.
Igualmente alguien que arrastra los pies, o va saltando no transmite confianza.
Actitudes como masticar chicle, comerse el bolígrafo o morderse las uñas, transmiten sensaciones de ansiedad que alejan las personas.
Otras pueden demostrar poco respeto hacia las personas: No dejar hablar, atender su móvil en todo momento, o mirarse las joyas mientras alguien habla.
¿Dónde aprendiste a dar la mano?
Seguramente nadie te habrá enseñado a dar la mano. Sin embargo, el apretón de mano inicial puede ayudarte a crear confianza en la otra persona desde el primer momento… o hundirte la primera cita.
Estrechar la mano debe ser un gesto (como la mirada) que transmita franqueza, tranquilidad y atención. Dicen que una tribu de Sudáfrica saluda con la expresión “Sawu bona” que significa “te veo”. Tu apretón de manos debe mostrar que estas presente y que eres consciente de la otra persona. Por eso no importa tanto como des la mano, sino la actitud y la sensibilidad con la que lo hagas. Sonrisa abierta, mirada clara y mano firme son la mejor tarjeta de presentación
Un libro puede tener un contenido excelente pero es muy poco probable que sea leído si su portada no incita los lectores a su compra. Del mismo modo, puede que tu persona o el producto que representas sea el mejor del mundo o la idea más innovadora, si tu apariencia es “repulsiva” no encontrarás interlocutores para demostrarlo.
No te preocupes si no eres “el mejor” o “el más guapo”, el objetivo es conseguir que te atiendan y que deseen escucharte. A partir de ahí, lo importante es lo preparado que estés para demostrar realmente tu valor, independientemente de la apariencia física.
Es muy probable que estos compromisos tengan que ver con “venderte”. Ya sea si buscas trabajo, si tienes que conseguir clientes, o si quieres encontrar pareja… en todos los casos tendrás que superar el escollo de la primera impresión antes de poder tan siquiera contar las bondades de tu persona o producto.
De la misma forma que las personas pueden juzgar un libro en base a su portada, también suelen hacerlo con las personas.
¿Cuánto tiempo crees que se necesita para que alguien se haga una opinión sobre un desconocido?....
No más de 5 segundos
Antes de ser escuchado, eres visto.
¿Qué transmite tu salud?
Se ha comprobado que las personas que aparentan un estado saludable transmiten más confianza. Un exceso de peso, demasiada delgadez, o una imagen enfermiza predisponen adversamente las personas.
Una salud descuidada puede ser considerada como una falta de disciplina o compromiso.
Cuídate, has ejercicio, valora tu salud y cuídala. Además de ayudarte en negocios, es la base para todos los compromisos.
¿Tienes miedo al uniforme?
El estilo que te vistes refleja cómo quieres ser percibido, y de ello resultará el modo en que te tratarán.
Fíjate por lo tanto como te vistes en base a tus objetivos. Ropas clásicas con colores neutros (azul marino, gris, o negro) si deseas ser discreto y dar una imagen formal y neutra. Ropas especiales, con colores y formas distintas si deseas arriesgar y mostrar tu diferencia desde el principio. Los accesorios (pañuelos, joyas, corbatas, etc…) pueden dar el toque distintivo para los más clásicos.
Si trabajas en un comercio al público es conveniente llevar ropas que permitan identificarte fácilmente. Estar fácilmente localizable y llevar un distintivo con tu nombre visible facilita el trato con el cliente.
¿Te interesa diferenciarte?
En una sociedad plural como la nuestra, nos encontramos con múltiples opciones para afirmar nuestra diferencia e independencia o, al contrario, nuestra pertenecía a grupos sociales. Aquí más que en la ropa, es importante decidir que queremos transmitir a nuestro interlocutor, y si nos merece la pena asumir el riesgo de la diferencia contra la neutralidad más formal.
Ten en cuenta que tu interlocutor puede interpretar tus signos diferenciadores de modo muy distinto a como tu lo deseas.
¿Apuestas por la limpieza?
La limpieza y el orden suelen ir emparentados. Fíjate cuando decidas contactar por primera vez con alguien en tus manos y uñas para que vayan limpias y cortadas adecuadamente. Cuidado con los restos de comida en tu boca, en los labios o sobre la ropa.
La limpieza y organización de tu bolso, maletín, o automóvil también puede decir mucho sobre ti.
¿Sabes cómo hueles?
El primer sentido del ser humano es el olfato. Dicen los expertos que es el que se asocia con los recuerdos más infantiles. Muchas veces, casi inconscientemente, marca una relación como agradable o desagradable.
El olor a tabaco o a alcohol, además de ser mala referencia para la salud, puede repeler automáticamente algunos interlocutores. Otros elementos mucho más sanos como la cebolla o el ajo también son a proscribir en caso de reunión o cita a ciegas.
¿Sonríes a menudo?
Las personas con sonrisa natural, cálida y sincera siempre son bien aceptados. Unos ojos que brillan con la sonrisa inspiran confianza y el buen humor transmite energía positiva. La sonrisa no cuesta nada, solo dura un instante pero puede recordarse toda una vida.
Si te levantas y no deseas sonreír… mejor quédate en casa.
¿Qué piensas de tu mirada?
Dicen que “la mirada es el espejo del alma”. Cuando no miras francamente a los ojos tu interlocutor percibe enseguida “esconde algo”, “no tiene confianza en sí”, “no es trigo limpio”.
Mira tú interlocutor a los ojos para que pueda ver tu alma y si crees que no está muy limpia, es el momento de darle un repaso.
Por cierto, si miras a los ojos, tú también tendrás la oportunidad de calibrar la otra parte y puede que te ayude mucho a encontrar el cliente que merece tu atención.
¿Eres consciente de tu postura y de tus acciones?
Una persona con el mentón alto y la espalda recta transmite mayor confianza que alguien con el mentón bajo y la espalda curvada que da la sensación de llevar el peso del mundo sobre sus hombros.
Igualmente alguien que arrastra los pies, o va saltando no transmite confianza.
Actitudes como masticar chicle, comerse el bolígrafo o morderse las uñas, transmiten sensaciones de ansiedad que alejan las personas.
Otras pueden demostrar poco respeto hacia las personas: No dejar hablar, atender su móvil en todo momento, o mirarse las joyas mientras alguien habla.
¿Dónde aprendiste a dar la mano?
Seguramente nadie te habrá enseñado a dar la mano. Sin embargo, el apretón de mano inicial puede ayudarte a crear confianza en la otra persona desde el primer momento… o hundirte la primera cita.
Estrechar la mano debe ser un gesto (como la mirada) que transmita franqueza, tranquilidad y atención. Dicen que una tribu de Sudáfrica saluda con la expresión “Sawu bona” que significa “te veo”. Tu apretón de manos debe mostrar que estas presente y que eres consciente de la otra persona. Por eso no importa tanto como des la mano, sino la actitud y la sensibilidad con la que lo hagas. Sonrisa abierta, mirada clara y mano firme son la mejor tarjeta de presentación
Un libro puede tener un contenido excelente pero es muy poco probable que sea leído si su portada no incita los lectores a su compra. Del mismo modo, puede que tu persona o el producto que representas sea el mejor del mundo o la idea más innovadora, si tu apariencia es “repulsiva” no encontrarás interlocutores para demostrarlo.
No te preocupes si no eres “el mejor” o “el más guapo”, el objetivo es conseguir que te atiendan y que deseen escucharte. A partir de ahí, lo importante es lo preparado que estés para demostrar realmente tu valor, independientemente de la apariencia física.
Etiquetas:
afirmación,
autenticidad,
coaching,
compromiso,
costumbres,
creencias,
ejemplo,
energía,
formación,
opinión de los demás,
salud,
sentido,
trabajo
martes, 4 de enero de 2011
¿MANTIENES TUS COMPROMISOS?
Ya estamos en 2011. Este fin de año ha sido particularmente activo tanto personalmente como profesionalmente y ha sido una “buena excusa” para abandonar unas semanas este medio, los móviles, lo mails,… para dedicarme durante unos días a la familia compartiendo momentos que no son habituales durante el resto de año.
¿Os habéis fijado como en esas fechas muchas personas “se olvidan” de sus preocupaciones y disfrutan con sus familiares?
Quizás cariño familiar y condicionamiento mental positivo (La Navidad) sean un modo de superar los escollos de presión laboral y condicionamiento mental negativo (Los Telediarios por ej.)
Lo que es evidente es que muchas personas se encuentran mucho más fuertes y optimistas en estos días. Encuentran energía suficiente para tomar resoluciones para mejorar su calidad de vida futura. Muchas de estas resoluciones apuntan a cambiar comportamientos nocivos o hábitos insanos. Es habitual el compromiso de dejar el tabaco (aunque este año, la normativa “ayudará” también), reducir la ingesta de alcohol, perder peso o mejorar la forma física, dedicar más tiempo a la familia, no estar tanto tiempo con la videoconsola y dedicar más tiempo a sí mismo, etc.…
Los primeros días y semanas son muy difíciles. Salir de la zona de confort creada por nuestros hábitos nos hace tener una sensación de vacío/agotamiento importante. Además, en algunos casos “extremos” (tabaco, alcohol, juegos,...) se pueden sentir efectos físicos como mareos, embotamiento, o temblores que consumen rápidamente las reservas energéticas navideñas.
Aunque las personas están llenas de buenas intenciones, la realidad es que más de un 80% de las personas no mantienen sus resoluciones. Abandonan su proyecto en el PRIMER mes.
Una resolución no es ni más ni menos que una intención. Una intención, solo es un deseo, algo que desearíamos.
Una resolución suele ser una decisión lógica y racional “Sé que fumar y el sedentarismo es nocivo para la salud y me creará problemas a medio largo plazo. Tengo que dejar de fumar y hacer ejercicio”
El problema de las intenciones es que les falta fuerza y energía. El problema es que no tienen emoción.
¿Cómo te encuentras tú más motivado? ¿Por la Lógica o por las Emociones?
¿Qué pasa si en lugar de una resolución/intención, adoptas un compromiso?
Un compromiso es una acción a la que te liga una promesa que has hecho a ti o a otras personas. Es importante comprometerte con los demás pues las promesas que hacemos a otros tienen a veces mayor fuerza que las que nos hacemos a nosotros mismos. ¿No es curioso?
Es habitual encontrar personas que no quieren fijarse objetivos y menos todavía compartirlos. ¿Por qué?
Quizás tengan miedo o simplemente porque en lo más profundo de si mismo sepan que no tienen la voluntad y la determinación necesaria para conseguir sus objetivos. En otras palabras, es posible que sean personas perezosas que faltan a su responsabilidad y compromiso.
Seguro que conoces alguna de estas personas que cuando le preguntas cuáles son sus objetivos da muchas vueltas para evitar contarte nada, y tú lees en sus palabras “Si yo soy una persona perezosa que no soy responsable y no tengo compromiso, como voy a decirte mi objetivo para luego quedar mal cuando no lo cumpla.”
¿Y tú que es lo que sientes cuando no deseas compartir tus objetivos?
Te deseo que uses el compromiso como apoyo para conseguir tus objetivos. Cuando hayas decidido tu objetivo, compártelo con tu pareja o con un amigo, seguro que esto te ayudará a conseguirlo.
Por mi parte me comprometo a seguir con este blog durante el 2011 (hemos cumplido un año estas navidades) y conseguir en este año una periodicidad semanal.
Cumple tus compromisos, eso siempre tiene premio.
¿Os habéis fijado como en esas fechas muchas personas “se olvidan” de sus preocupaciones y disfrutan con sus familiares?
Quizás cariño familiar y condicionamiento mental positivo (La Navidad) sean un modo de superar los escollos de presión laboral y condicionamiento mental negativo (Los Telediarios por ej.)
Lo que es evidente es que muchas personas se encuentran mucho más fuertes y optimistas en estos días. Encuentran energía suficiente para tomar resoluciones para mejorar su calidad de vida futura. Muchas de estas resoluciones apuntan a cambiar comportamientos nocivos o hábitos insanos. Es habitual el compromiso de dejar el tabaco (aunque este año, la normativa “ayudará” también), reducir la ingesta de alcohol, perder peso o mejorar la forma física, dedicar más tiempo a la familia, no estar tanto tiempo con la videoconsola y dedicar más tiempo a sí mismo, etc.…
Los primeros días y semanas son muy difíciles. Salir de la zona de confort creada por nuestros hábitos nos hace tener una sensación de vacío/agotamiento importante. Además, en algunos casos “extremos” (tabaco, alcohol, juegos,...) se pueden sentir efectos físicos como mareos, embotamiento, o temblores que consumen rápidamente las reservas energéticas navideñas.
Aunque las personas están llenas de buenas intenciones, la realidad es que más de un 80% de las personas no mantienen sus resoluciones. Abandonan su proyecto en el PRIMER mes.
Una resolución no es ni más ni menos que una intención. Una intención, solo es un deseo, algo que desearíamos.
Una resolución suele ser una decisión lógica y racional “Sé que fumar y el sedentarismo es nocivo para la salud y me creará problemas a medio largo plazo. Tengo que dejar de fumar y hacer ejercicio”
El problema de las intenciones es que les falta fuerza y energía. El problema es que no tienen emoción.
¿Cómo te encuentras tú más motivado? ¿Por la Lógica o por las Emociones?
¿Qué pasa si en lugar de una resolución/intención, adoptas un compromiso?
Un compromiso es una acción a la que te liga una promesa que has hecho a ti o a otras personas. Es importante comprometerte con los demás pues las promesas que hacemos a otros tienen a veces mayor fuerza que las que nos hacemos a nosotros mismos. ¿No es curioso?
Es habitual encontrar personas que no quieren fijarse objetivos y menos todavía compartirlos. ¿Por qué?
Quizás tengan miedo o simplemente porque en lo más profundo de si mismo sepan que no tienen la voluntad y la determinación necesaria para conseguir sus objetivos. En otras palabras, es posible que sean personas perezosas que faltan a su responsabilidad y compromiso.
Seguro que conoces alguna de estas personas que cuando le preguntas cuáles son sus objetivos da muchas vueltas para evitar contarte nada, y tú lees en sus palabras “Si yo soy una persona perezosa que no soy responsable y no tengo compromiso, como voy a decirte mi objetivo para luego quedar mal cuando no lo cumpla.”
¿Y tú que es lo que sientes cuando no deseas compartir tus objetivos?
Te deseo que uses el compromiso como apoyo para conseguir tus objetivos. Cuando hayas decidido tu objetivo, compártelo con tu pareja o con un amigo, seguro que esto te ayudará a conseguirlo.
Por mi parte me comprometo a seguir con este blog durante el 2011 (hemos cumplido un año estas navidades) y conseguir en este año una periodicidad semanal.
Cumple tus compromisos, eso siempre tiene premio.
Etiquetas:
amor,
compromiso,
creencias,
Emoción,
Familia,
integridad,
motivación,
Navidad,
Responsabilidad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
