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lunes, 7 de febrero de 2011

¿SABES PORQUE NO ERES RICO?

Por hilario.martinez@auraconsulting.es
En la vida, nos convertimos exactamente en lo que creemos que somos capaces de convertirnos.
¿Qué crees de ti mismo? ¿Piensas que eres capaz de conseguir todo lo que te propongas?
¿Crees que la abundancia es para ti?

Los neuropsicólogos nos informan que tenemos más de 50.000 pensamientos al día. Por desgracia también se confirma que más del 80% son pensamientos negativos.
¿Quién es tu peor enemigo?....   No busques muy lejos. Tu mismo eres tu peor enemigo.

La confianza, en uno mismo, es el resultado de un largo aprendizaje, de práctica y de pequeñas victorias sucesivas.
¿Pero qué nivel de confianza es el necesario para que algunas personas tomen riesgos que los demás no se atreven, y decidan dejar estados de seguridad para lanzarse a la aventura de montar una empresa y apostar por hacerse rico?
La repuesta está en su discurso interior, en los pensamientos que tienen y en lo que sienten en todo momento.  Ellos han comprendido que el poder está en ellos, que pueden superar los escollos que aparezcan, y sobre todo que deben enfocarse en lo que desean y no en pensamientos negativos opuestos a ellos.
¿Crees que el dinero no hace la felicidad?

Si has respondido SI y crees realmente que el dinero no hace la felicidad, deja de hacerte preguntas sobre los motivos que te hacen estar siempre en las últimas económicamente!
Que lo quieras o no, tus creencias fundamentales trabajan para y contra ti desde las profundidades de tu subconsciente. Para la mayoría, esas creencias provienen de la más tierna infancia y ya no son de actualidad en nuestra vida de adultos, pero ahí siguen, como esporas aletargadas que solo esperan ser regadas (unas gotitas son suficientes) para volver a reactivarse.
¿Por qué no decidir hacer algo de limpieza?
Si quieres ser rico, cambia tu discurso interior.
Fíjate en las numerosas creencias que existen acerca del dinero. Observa que sientes al leerlas y cuantas veces te has repetido alguna de estas frases en tu cabeza:

  • El dinero no crece en los árboles… (dificultad para ganarlo)
  • Dinero llama a dinero…. (si no tengo, no puedo ganar) 
  • Los ricos ganan abusando de los demás
  • Los ricos son mala gente…
  • El dinero se me va de las manos…
  • Si tuviese otra educación (otra familia, fuese hombre, etc.) ganaría más
  • Me siento culpable si gano dinero trabajando poco.
  • Es de materialistas pensar en cómo ganar más.
  • No soy suficientemente bueno para ganar más.
  • Es normal que sea pobre, pues mis padres lo eran.
  • El dinero da inseguridad y múltiples problemas que yo no tengo.
  • Antes de alegrarme por los que ganan más, siento resentimiento y envidia hacia ellos.

¿Has pensado que quizás no ganes más de 1.000 € porque esto es lo que piensas que vales?
¿Cómo vas a conseguir ser rico si desprecias las personas que tienen éxito?
Si decides actuar y cambiar esto, puedes pensar en los aspectos positivos del dinero, y plantéate frases positivas en ese sentido.

Recuerda que:
- Las personas que piensan, hablan y actúan en el sentido de lo que quieren, acaban consiguiendo  lo que quieren.
- Las personas que piensan, hablan y actúan en el sentido de lo que NO quieren, acaban consiguiendo lo que NO quieren.
http://www.youtube.com/watch?v=8xgIBrsDR1g

lunes, 24 de enero de 2011

¿PRACTICAS LO SUFICIENTE?

Por hilario.martinez@auraconsulting.es
Cuando practicas un deporte cualquiera…
¿Entrenas antes de competir?
¿Cuánto tiempo has pasado a prepararte para cada oportunidad?

Probablemente la mayoría de las personas respondamos tristemente: “No el suficiente”
Si tu objetivo, además de disfrutar de lo que haces, es ser excelente en tu afición, deporte o negocio, no podrás conformarte con tus potencial “innato”, tendrás que entrenar y mucho. Eso es lo que han entendido todos los campeones.
Sabes que...
  • Un futbolista que no calienta sus músculos, practicando unas horas antes del partido, asume mucho más riesgo y los accidentes son mucho más graves.
  • Un cantante que no realice adecuadamente sus ejercicios vocales, puede dañar sus cuerdas vocales en un momento de esfuerzo.
  • Un estudiante que no preparó su mente para el estrés del examen, puede quedarse en blanco el día más importante.
¿Cuántas veces has asumido un reto con poca preparación?

A menudo nos escudamos en la falta de tiempo para no practicar o calentar.
¿No será más bien una falta de compromiso, de disciplina o de organización?
Y eso que todos conocemos la regla: “Para ganar más, hay que practicar más”

Recuerdas la última vez que hablaste en público… ¿Cuántos minutos, horas dedicaste a prepararte?
Los oradores profesionales te dirán que por cada hora de presentación, necesitas al menos 7 horas de preparación.
¿Si eres estudiante, estarás suficientemente preparado en tu próximo examen?
¿Si eres empleado, como habrás preparado tu próxima entrevista laboral?
¿Si eres empresario, como prepararás tu liderazgo?
¿Si eres padre, estarás suficientemente preparado en la próxima rabieta de tu niño en el supermercado?
Recuerda que si quieres resultados Extra-ordinarios, tienes que hacer esfuerzos también extra-ordinarios.
Tu potencial está ahí “a su aire”, hace falta mucha dedicación para dominar ese dragón.
Solo depende de tí y el premio es fantástico.

domingo, 9 de enero de 2011

¿COMO TE VENDES?

Bueno, ya se han acabado las Navidades. Todo el mundo de vuelta a sus tareas habituales y seguramente, muchos con nuevos compromisos.
Es muy probable que estos compromisos tengan que ver con “venderte”. Ya sea si buscas trabajo, si tienes que conseguir clientes, o si quieres encontrar pareja… en todos los casos tendrás que superar el escollo de la primera impresión antes de poder tan siquiera contar las bondades de tu persona o producto.
De la misma forma que las personas pueden juzgar  un libro en base a su portada, también suelen hacerlo con las personas.
¿Cuánto tiempo crees que se necesita para que alguien se haga una opinión sobre un desconocido?....
No más de 5 segundos
Antes de ser escuchado, eres visto.

¿Qué transmite tu salud?
Se ha comprobado que las personas que aparentan un estado saludable transmiten más confianza. Un exceso de peso, demasiada delgadez, o una imagen enfermiza predisponen adversamente las personas.
Una salud descuidada puede ser considerada como una falta de disciplina o compromiso.
Cuídate, has ejercicio, valora tu salud y cuídala. Además de ayudarte en negocios, es la base para todos los compromisos.

¿Tienes miedo al uniforme?
El estilo que te vistes refleja cómo quieres ser percibido, y de ello resultará el modo en que te tratarán.
Fíjate por lo tanto como te vistes en base a tus objetivos. Ropas clásicas con colores neutros (azul marino, gris, o negro) si deseas ser discreto y dar una imagen formal y neutra. Ropas especiales, con colores y formas distintas si deseas arriesgar y mostrar tu diferencia desde el principio. Los accesorios (pañuelos, joyas, corbatas, etc…) pueden dar el toque distintivo para los más clásicos.
Si trabajas en un comercio al público es conveniente llevar ropas que permitan identificarte fácilmente. Estar fácilmente localizable y llevar un distintivo con tu nombre visible facilita el trato con el cliente.

¿Te interesa diferenciarte?
En una sociedad plural como la nuestra, nos encontramos con múltiples opciones para afirmar nuestra diferencia e independencia o, al contrario, nuestra pertenecía a grupos sociales. Aquí más que en la ropa, es importante decidir que queremos transmitir a nuestro interlocutor, y si nos merece la pena asumir el riesgo de la diferencia contra la neutralidad más formal.
Ten en cuenta que  tu interlocutor puede interpretar tus signos diferenciadores de modo muy distinto a como tu lo deseas.

¿Apuestas por la limpieza?

La limpieza y el orden suelen ir emparentados. Fíjate cuando decidas contactar por primera vez con alguien en tus manos y uñas para que vayan limpias y cortadas adecuadamente. Cuidado con los restos de comida en tu boca, en los labios o sobre la ropa.
La limpieza y organización de tu bolso, maletín, o automóvil también puede decir mucho sobre ti.

¿Sabes cómo hueles?
El primer sentido del ser humano es el olfato. Dicen los expertos que es el que se asocia con los recuerdos más infantiles. Muchas veces, casi inconscientemente, marca una relación como agradable o desagradable.
El olor a tabaco o a alcohol, además de ser mala referencia para la salud, puede repeler automáticamente algunos interlocutores. Otros elementos mucho más sanos como la cebolla o el ajo también son a proscribir en caso de reunión o cita a ciegas.

¿Sonríes a menudo?
Las personas con sonrisa natural, cálida y sincera siempre son bien aceptados. Unos ojos que brillan con la sonrisa inspiran confianza y el buen humor transmite energía positiva. La sonrisa no cuesta nada, solo dura un instante pero puede recordarse toda una vida.
Si te levantas y no deseas sonreír… mejor quédate en casa.

¿Qué piensas de tu mirada?
Dicen que “la mirada es el espejo del alma”.  Cuando no miras francamente a los ojos tu interlocutor percibe enseguida “esconde algo”, “no tiene confianza en sí”, “no es trigo limpio”.
Mira tú interlocutor a los ojos para que pueda ver tu alma y si crees que no está muy limpia, es el momento de darle un repaso.
Por cierto, si miras a los ojos, tú también tendrás la oportunidad de calibrar la otra parte y puede que te ayude mucho a encontrar el cliente que merece tu atención.

¿Eres consciente de tu postura y de tus acciones?

Una persona con el mentón alto y la espalda recta transmite mayor confianza que alguien con el mentón bajo y la espalda curvada que da la sensación de llevar el peso del mundo sobre sus hombros.
Igualmente alguien que arrastra los pies, o va saltando no transmite confianza.
Actitudes como masticar chicle, comerse el bolígrafo o morderse las uñas, transmiten sensaciones de ansiedad que alejan las personas.
Otras pueden demostrar poco respeto hacia las personas: No dejar hablar, atender su móvil en todo momento, o mirarse las joyas mientras alguien habla.

¿Dónde aprendiste a dar la mano?
Seguramente nadie te habrá enseñado a dar la mano. Sin embargo, el apretón de mano inicial puede ayudarte a crear confianza en la otra persona desde el primer momento… o hundirte la primera cita.
Estrechar la mano debe ser un gesto (como la mirada) que transmita franqueza, tranquilidad y atención. Dicen que una tribu de Sudáfrica saluda con la expresión “Sawu bona” que significa “te veo”. Tu apretón de manos debe mostrar que estas presente y que eres consciente de la otra persona. Por eso no importa tanto como des la mano, sino la actitud y la sensibilidad con la que lo hagas. Sonrisa abierta, mirada clara y mano firme son la mejor tarjeta de presentación

Un libro puede tener un contenido excelente pero es muy poco probable que sea leído si su portada no incita los lectores a su compra. Del mismo modo, puede que tu persona o el producto que representas sea el mejor del mundo o la idea más innovadora, si tu apariencia es “repulsiva” no encontrarás interlocutores para demostrarlo.
No te preocupes si no eres “el mejor” o “el más guapo”, el objetivo es conseguir que te atiendan y que deseen escucharte. A partir de ahí, lo importante es lo preparado que estés para demostrar realmente tu valor, independientemente de la apariencia física.

martes, 7 de diciembre de 2010

¿COMO MANTENER UN TRABAJO?

Estos días pasados hemos tenido la oportunidad de comprobar cómo, en un periodo de crisis laboral, un colectivo se permite el lujo de poner en jaque todo un país. Cuando cada trabajador español esta temiendo por su puesto de trabajo, los controladores aéreos se permiten una actuación que, en cualquier empresa, tendría por efecto un despido fulminante.
Los que hayan tenido que sufrir las consecuencias de sus acciones odiarán los controladores aéreos. Por otra parte, existirán otros ciudadanos que se “morirán de envidia” por el estado de estos privilegiados que aún teniendo condiciones muy por encima de la media española tienen además la capacidad de presionar sin (hasta ahora) temer perder su empleo.
¿Crees que este comportamiento es óptimo para mantener un empleo?
¿Qué pensarías si, por algún motivo de la vida, alguno de estos señores te pidiese trabajo?

Pero dejemos estos señores privilegiados, y pensemos un poco en la situación más habitual del resto de españoles. Esos que cada vez que oyen las palabras restructuración, crisis, reducción de costes, se echan a temblar temiendo por su trabajo. Esos que no tienen un “contrato blindado” con la administración que les garantice trabajo de por vida (diciéndolo así, parecería que hay ciudadanos de primera y de segunda).

¿Qué opciones tienes para mantener un trabajo?

¿Cómo podrías aumentar tu valor intrínseco para que se te vea como una persona indispensable en tu empresa?
¿Qué podrías hacer para que si tu jefe tuviese que despedir empleados, tú fueses el último en quien pensara?


Ser el mejor en tu trabajo, demostrar compromiso e interés, tener flexibilidad para adaptarte a los cambios que se produzcan en la empresa, son todos elementos que harán que crezca tu valor en la empresa e incrementen tus probabilidades de mantener tu trabajo. Incluso en la posibilidad de que la empresa cerrase, tu valor excepcional te permitiría incorporarte en otras empresas. Incluso, si tuvieses alguna inquietud empresarial, podrías comenzar un proyecto empresarial y gran parte de los clientes te seguirían porque eres el mejor en lo que haces, y además les gusta como los tratas.

La mejor seguridad en el empleo consiste en aumentar tu valor, tomando la decisión de ser “una persona que aporta valor a los demás”. 
¿Y cómo puedes conseguir eso?
Es tan simple como complicado. Basta que des a tu desarrollo y formación personal la prioridad que se merece en tu vida. Tu inquietud por mejorar, aprender y aportar tus ideas a los demás es lo que marcará tu diferencia profesional.

Es penoso ver como muchas personas no han hecho nada para aumentar su valor, desde que abandonaron los bancos de las escuelas. Muchos dicen que tienen 5, 10, 15 o incluso 20 años de experiencia en alguna especialidad.  Pero cuando les preguntas más en profundidad, te das cuenta que solo tienen 1 año de experiencia repetido 5, 10, 15 o 20 veces! En cambio, sus expectativas salariales y de reconocimiento están muy por encima de una persona que tiene 3 años “reales” de experiencia.

Para algunos, formación significa “asistir a cursos de especialización”, olvidándose que todo cambia en este mundo y que  lo que ayer era, hoy no es. Por lo tanto además de la especialización es también importante flexibilización para aprovechar las novedades que vayan surgiendo.

¿Y tú, cuando fue la última vez que participaste en un curso o seminario?
¿Cuál es tu valor aquí y ahora?


Siempre habrá quien prefiera confiar en los milagros que en su capacidad personal…
 

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿CUANTO VALE TU FORMACIÓN?

Hace unos meses, tras una presentación sobre desarrollo personal que acabamos de realizar, me contactó un asistente para interesarse por la posibilidades de participar gratuitamente en el próximo curso que organizaríamos porque su jefe no tenía presupuesto para la formación. Le sugerí que invirtiese el mismo en su formación, pero argumentaba que que “eso era responsabilidad de su jefe”…

¿Quizás muchos se han visto en esta situación?
El jefe no les paga los cursos. No van a pagarse la formación de su bolsillo.
El jefe no les permite hacer los cursos en horario de trabajo. No van a hacer cursos fuera de hora…
Los cursos les requieren trabajo adicional. Están muy cansados para otra cosa adicional..

Al fin y al cabo, TU eres responsable de tu formación NO tu jefe.
Mucho mejor si tu jefe te paga los cursos y te concede tiempo para ellos, pero si no lo hace es muy posible que te convenga hacerlo tu mismo.
Es cierto que la formación es a veces cara.  ¿Pero has pensado, alguna vez, en el precio de la ignorancia?
No importa cuánto ganes. ¿Qué pasaría si invirtieras un 3% anual en tu desarrollo?
No importa lo ocupado que estés. ¿Qué pasaría si dedicases 1 hora al día a formarte?
Si tu presupuesto no te permite cursos en directo, puedes encontrar grabaciones o cursos por Internet. Puedes encontrar libros y documentación gratuita en las bibliotecas y otras instituciones.

Benjamin Franklin decía: “Vacía tu bolsillo en tu mente, que tu mente llenará tu bolsillo.”
No dudes que todo lo que aprendas tendrá un retorno sobre tu salario, sobre tu valoración, sobre tus clientes, en resumen sobre tu satisfacción en el trabajo.
Si sabes poner en valor lo que aprendes seguro que consigues que tus ingresos crezcan un 20 o 30% anual. Y aunque solo fuese un 10%/año, ¿Qué banco te ofrece un interés del 7% hoy en día?
La regla es simple. Para ganar más, tienes que invertir más. Más dinero, más tiempo, más esfuerzo.
Puede que seas parte de esos millones de personas que compran la lotería todas las semanas, con la esperanza de “cosechar sin esfuerzo”.
Dedicar recursos y esfuerzos a tu desarrollo es la gran inversión de tu vida.
¿Cuánto dinero, tiempo y esfuerzos invertiste en tu formación el año pasado?¿Y este año?
Se puede fácilmente predecir el éxito de una persona, simplemente observando cómo usa sus tiempos libres y sus objetivos de formación. Las personas más satisfechas, no dejan el desarrollo de su potencial en manos de sus jefes. Son ellos los que se responsabilizan y se comprometen con su formación.
Tu formación es la mejor inversión para tu éxito y tu satisfacción, no pierdas oportunidad.